• Carta a Irlanda.

    Querida Irlanda, fuiste mi única salida de escape, con los ojos cerrados creí que al llegar a ti todo cambiaría, nunca imagine que te plasmarías en mi alma como  un tatuaje. Descubrí que eras fresca, seductora, natural, moderna y antigua al mismo tiempo. Llegaste a ser tan cercana que sentí que te conocía desde toda la vida. Al principio estuve perdida y lo primero que me mostraste fue tu ayuda. El primer encuentro contigo fue tan amable que aprendí a dejar la desconfianza a un lado, me enseñaste a mirar a los ojos, gracias a ti volví a confiar, como no hacerlo si eres tan transparente. Comencé conociéndote en Dublín,…