Una locutora en Chile.

Mariana Escandela, maracucha de nacimiento (ciudad de Maracaibo, Edo. Zulia) es una joven de 28 años que, por perseguir sus sueños tomó el camino del inmigrante para lograrlo.

En su país –Venezuela– había estudiado T.S.U en Informática, la Licenciatura de. Comunicación Social mención Desarrollo Social además de ser locutora profesional, de hecho esa era su profesión ya que era la voz del programa radial “Cuentos en tacones” transmitido por Rumbera Network Maracaibo 98.7 FM, que se transmitía de lunes a viernes de 04:00 a 05:00 pm.

Sin embargo, el perseguir sus sueños no fue el único móvil que la hizo abandonar su tierra, ya que la impulso también “la triste realidad que se vive día a día y las ganas de luchar por un futuro mejor para mí y mi familia”, realidad que –lamentablemente–viven la gran mayoría de venezolanos actualmente.

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Su sueño es ser actriz de doblaje o ser la voz de alguna caricatura, como ser la voz de Mickey Mouse, Peppa, Dora la exploradora, Calamardo, Barney. Con eso en mente se enrumbó a Chile, país que está entre las mejores naciones en cuanto a doblaje se refiere.

Para Mariana este viaje era algo especial porque era la primera vez que dejaba el territorio nacional “lamentablemente para dejarla”, el viaje lo hizo en avión, sin embargo tuvo que viajar de Maracaibo a la ciudad capital –Caracas– el 14 de julio de 2017, el vuelo era el día siguiente.

Para ella fue algo incómodo el traslado en avión debido a que: “el vuelo se retrasó partiendo dos horas más tarde de la estipulada. Recuerdo que llegamos a Lima-Perú a recargar combustible y no nos dejaron bajar del avión, partimos nuevamente a las 11pm hacia Santiago llegando a las 04:00 am a la ciudad, un total de 10hrs dentro del avión!”.

Como su destino fue Chile no tuvo que solicitar la visa, además como tenía familia en ese país no tuvo que hacer reservación de hotel ya que llego a casa de sus familiares, quienes han sido su gran apoyo desde que llego allá.

A pesar de eso, lo más difícil que ha tenido que enfrentar han sido las costumbres chilenas, como el horario de trabajo, que solo consta de un día libre (a diferencia de Venezuela que tiene 2) y el horario laboral es de 10 horas diarias, en contraposición del horario venezolano que es de 7 horas si descontamos la hora libre.

Sin embargo, lo que más le ha gustado es lo hermoso y limpio que es la ciudad, la seguridad, el orden y las normas que los ciudadanos cumplen, además del “respeto que le dan a los venezolanos por ser la mayoría profesionales”, así como el buen servicio de transporte público y la accesibilidad que tienen todos para poder adquirir bienes.

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Pero como todo inmigrante que llega a una nueva nación, Mariana tuvo que buscar empleo para poder mantenerse; nos comenta que “desde que llegue a la ciudad solo he tenido un solo trabajo, de vendedora en una tienda de alimentos y accesorios para mascotas donde mi función es vender al público y hacer ventas a través de tele marketing”, para optar por ese puesto se sirvió de un conocido que la recomendó.

Actualmente no vive en casa de sus familiares, sino en Santiago Centro en un departamento de familia donde alquiló una habitación. Vive con una familia de peruanos que llegaron al país hace más de 20 años, ellos la han orientado y dado todo el apoyo posible.

Su poco tiempo libre lo emplea para descansar o compartir con su familia, nos comenta que “a pesar del arduo trabajo cada noche voy al departamento de mi familia a cenar junto con ellos, eso es posible gracias a la seguridad que uno puede disfrutar aquí tomando en cuenta que puedo caminar con libertad después de las 10:00pm” actividad que comparte con su hobby y gran pasión –la voz–, y es que a Mariana le encanta hacer radio, grabar locuciones en off, hacer doblaje de voces y patinar por la ciudad.

Para Mariana una de las cosas más difíciles de enfrentar en otro país es la ausencia de sus familiares y seres más cercanos como su papá y su mamá, pero a pesar de lo complicado que sea le satisface enormemente “poder trabajar y enviarles dinero para ayudarlos con sus gastos, eso es lo que hace que uno sea fuerte cada día y se arme de valor y valentía para seguir adelante”.

Otra de las cosas que extraña de Venezuela es la comida, especialmente el queso blanco, los pastelitos, tequeños y empanadas, la arepa cabimera, los tumbarranchos y los patacones, así como el calor de su tierra natal y el afecto de su gente. Sin embargo su experiencia con la comida chilena ha sido excelente, le gusta mucho el Pastel de Choclo (maíz).

Las anécdotas también forman parte del día a día de Mariana y es que desde que llegó a Chile ha sido una gran aventura recorrer la ciudad, se ha perdido muchas veces caminando sus calles y ha pasado vergüenza infinidad de veces al decir palabras comunes de Venezuela que allá tienen otro significado, por eso considera que: “parezco una nena de 4 años preguntando el significado de cada palabra nueva que escucho”.

Recuerda mucho una en particular, no dice que: “una vez iba en el metro y le pregunte a mi sobrina que si tenía los cachetes rojos y todo el metro se dio la vuelta a verme porque aquí cachetes no es mejilla sino la parte trasera de la persona.. quería que me tragara la tierra jajajaja”.

Y como es de esperarse, en la nación a la cual llegó Mariana se siente más tranquila, con más compromiso de salir adelante, con muchos sentimientos encontrados por estar lejos de casa, pero con unas ganas increíbles de seguir y demostrar que vale la pena tomar ese riesgo.

Su opinión sobre regresar a Venezuela es bien clara. Para ella, regresar implica que “todo estuviera en orden allá y para eso deben pasar muchos años, en esos tantos años tendría a mi familia establecida aquí y no haría pasar a mis futuros hijos por lo que estoy pasando de comenzar desde cero todo. Así que regresaría de visita”.

A pesar de ello no ha perdido su foco y su sueño, sus planes a presente y futuro son reunir dinero para poder hacer el curso para optar a entrar a la empresa de doblaje que hay en Chile y trabajar de eso, así como formar una familia. Además nos recomienda que visitemos el Palacio de La Moneda, el Cerro de San Cristóbal, la Plaza de Armas, ya que le parecen espectaculares.

Mariana, desde sellomundi te deseamos la mejor de las suertes, te mandamos muchos besos y abrazos, ojala tu historia, como las de muchos compatriotas más ayuden a millones que están –lamentablemente– atrapados en nuestro hermoso país Venezuela, y gracias por haber compartido con nosotros tu experiencia.

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