Relatos de viaje en bus a Perú. Parte III

Llegamos a Huaquillas Tumbes, todo iba muy bien. En Huaquillas que es el lugar donde se sella, era de madrugada, las dos migraciones están juntas. Sellamos salida de Ecuador y justo al lado nos dirigíamos a sellar entrada a Perú. Lenybeth, mi hermana pasó sin ningún inconveniente, le sellaron su entrada. Cuando pasé yo, la señorita que me
atendió me preguntó que si había estado antes en Perú, yo acertadamente de dije que sí, y ella responde diciéndome que yo no había salido de Perú desde el año 2012, que fue mi visita como turista al congreso de Estudiantes de historia que se efectuó en ese año; efectivamente ésta era mi segunda vez por esas tierras. Según el sistema no tenía salida del país, me esperaba supuestamente una multa casi millonaria por ese detalle, yo le expliqué que en esa ocasión viaje por avión pero  no tenia cómo demostrar que si había salido ya que mi pasaporte anterior que estaba vencido y era donde estaba el sello no lo traía conmigo. La señorita no dio más detalle y no me quiso firmar, sólo me dijo que iba a tener problemas para sacar permisos laborales y demás beneficios.

Me dejó en el limbo, no supo indicarme qué hacer, agregó que resolviera eso en migración Lima. Mi teléfono estaba descargado y no pude escribir a mi casa para que enviaran una foto de mi pasaporte por whatsaap, tuve que continuar el viaje así, sin sello de entrada y con la angustia de poseer una multa.  Ya en la mañana pude comunicarme con mi madre y ella envió la foto, efectivamente existía el sello de salida, ahora me tocaba resolver. Debía esperar a unos amigos que viajarían una semana después para que me trajeran mi pasaporte e ir a migración a solucionar el problema. A pesar de ese mal momento, continuamos el viaje, llegamos a Tumbes y caminamos una cuadra más o menos llegando al terminal de Las Flores el día 13 de octubre, allí compramos el pasaje hasta Lima que nos salió en 20 dólares cada uno, nos esperaba un día más de viaje. Esperamos en el terminal hasta que salió el bus, nos dio tiempo para darnos un baño y comer algo.img_4655

En dicho autobús iban muchos venezolanos, entre ellos de Valencia, Barquisimeto y de Puerto Ordaz, chamos jóvenes y muy entusiastas, algunos de ellos iban hasta Chile, otros si llegaban hasta Lima Perú. El bus salió a las 9 de la mañana, de ahí en adelante el paisaje de cordillera comenzó a cambiar, ya no había frío, se sentía calor, se veía el mar, viajábamos por la costa del país, era mar alimentado por el Océano Pacífico, las montañas ya no eran verdosas sino de color sepia con vegetación árida. Este bus no poseía ningún servicio de WIFI ni enchufes, anduvimos desconectadas por más de 24 horas. Hicimos una parada a mitad de camino para comer algo y cambiar algunos dólares a soles, el clima era frío, ya estábamos cerca de la Capital Peruana.

Llegamos al terminal “28 de julio” Lima en la mañana del 14 de Octubre, salimos de allí y tomamos un colectivo que nos cobró 5 soles cada uno para dirigirnos hasta Chorrillos, avenida Huayllas, sector Curva de Villa que era el lugar donde ya teníamos la habitación y nos estaban esperando nuestros amigos que nos motivaron y ayudaron a llegar. Mientras íbamos en el colectivo una señora nos pregunta y nos dice ¿de dónde son? son muy jóvenes y, la pregunta que marcó el día y me hizo entrar en llanto ¿qué dejaron en su país? una pregunta que parte el alma y arruga al corazón, solamente le respondíDEJAMOS NUESTRA VIDA. La señora se ofreció ayudarnos, nos dio su número y amablemente nos pagó el pasaje, afortunadamente los peruanos desde que hicimos contacto con ellos han sido muy receptivos con nosotras, hasta los momentos nos reciben con las puertas abiertas y ya no es raro para ellos ver tantos venezolanos viajando y llegando a su tierra.

Finalmente llegamos a la habitación que nos tenían preparada, 300 soles nos salió, comimos algo y nos instalamos, nuestra amiga nos ayudó con esto, teníamos en la habitación un colchón prestado y una mesita donde metimos y arreglamos nuestras cosas, también encontramos un gavetero que según es del señor de la pensión, lo tomamos prestado e hicimos uso de él, ordenamos todo y fuimos a conectarnos a una red WIFI para comunicar a familiares que ya habíamos llegado. Luego de eso volvimos a la habitación, nos bañamos y nos acostamos a descansar de la larga travesía de seis días de viaje. Aquí empezó todo nuevamente, dos maletas, una habitación, un colchón, un gavetero y una mesa, una vida que comienza de cero, un impacto emocional indescriptible.

Un comentario en “Relatos de viaje en bus a Perú. Parte III

  1. manoloprofe dijo:

    ¡Bienvenida al Perú (y disculpas por el mal rato en la frontera; la burocracia es igual de ineficiente en todas partes, salvo cuando no se trata de ellos)! ¡Mil gracias por seguir mi blog “manologo”…! Ahora yo también te sigo y leo… ¡Un gran abrazo y de nuevo, bienvenida a esta tierra! Manolo. 🙂 🙂

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