En zona fronteriza

Estamos muy cerca de tierra santa decían, un término que para mí encaja perfecto en lo que hoy vivimos en Venezuela. Un recorrido de unas tres horas desde Mérida a la frontera, lugar lleno de mucho verdor. Las miradas en el camino ya no se dirigen al paisaje si no a los productos colombianos que dan como golpes en el pecho al recordar lo que no tenemos en casa; arroz, pasta, jabón, azúcar, solo por nombrar algunos.

Los wayuu avisan que ya llegamos a La Fría, a los lados de la carretera se pueden ver sus casas de barro, pisos de tierra y techos de palma, veo sus rostros que gritan sus raíces.

Después de visitar familiares y amigos fuimos al mercado en busca de los ingredientes para una sopa a la leña, comida que no puede faltar en una visita al estado Táchira. Mientras escogemos verduras y hortalizas se escucha entre los puestos de ventas: “…Mire ¿qué necesita? que en un ratico voy a Cúcuta…, él hizo plata con el contrabando! ¿Su carro tiene chip?… ¡yo le consigo gasolina!”. Como relámpago llega a mi cabeza un recuerdo: una vez me reí cuando un gran amigo en chichiriviche preguntó si era muy difícil conseguir gasolina, ahora lo entiendo, era de la frontera y de ahí venia su pregunta.

Al ver todo ese movimiento me pregunto: ¿Está cerrada o abierta la frontera? ¿Para quién será esa frontera? ¿Será imaginaria o real, o solo es real para los que pueden acceder a sus beneficios?

Salimos del mercado y se ven pasar motos cargadas con pimpinas llenas de gasolina amarradas una arriba de otra, y detrás de ellas mis ganas por pasar al otro lado. Pero me quedo con la idea de que tal vez así como yo, en esas motos no solo va gasolina sino que también van los sueños de las personas de La Fría, esperando siempre pasar al otro lado.

Después de la sopa seguimos nuestro camino y decidimos ir al rio un rato, por supuesto otra parada obligatoria en tierras tachirenses, los pozos y toboganes naturales de piedras lisas son toda una atracción. No puedo negar que me divertí y aunque fue una visita corta estuvo cargada de emociones y sensaciones. Como Panches (peces en el río) agarrando aunque sea fallo, en aguas bajitas que están manchadas por piedras rojizas, de esta manera puedo describir lo que pude observar en zona fronteriza.

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