Carta a Malta

En lo que te vi me impresionaste, te apareciste como un observador solapado, sereno y audaz. No supe hasta que fui conociéndote lo que ofrecías y contenías, mientras te caminaba y observaba fui dándome cuenta lo que me querías decir. Sentía que estaba leyendo una novela que entre sus líneas me invitaba a quedarme. Quería saber qué escondía esa ciudad tan bien cuidada en el tiempo con aires de inmortalidad. Tus fiestas y vida nocturna me envolvieron, pero sabía también que detrás de esa energía tenías más historias que contar. Quise descubrir y llenarme de aventuras cada día, pero con tanta fiesta, baile, trasnocho y resaca me atrapaban y distraían, a pesar de todo caminaba tus calles de casas con balcones de madera azul, verde y rojo, situación que me hacía nadar en tu historia.

El lugar parece haber sido planificado, sus calles dan directo al mar ¡Claro! es que ¿quién no quisiera quedarse viviendo en tan hermoso lugar? Vieron en ti tantos atributos que fuiste luchada muchas veces, siempre supiste que eras atractiva y encantadora, podías seducir a cualquier visitante. Fuiste la fortaleza que defendió el paso entre el mediterráneo occidental y oriental, atractivo de enlace comercial, apetitivo cultural que como joya preciada del mar se disputaba.

Así como los viajes cambian a los viajeros, las ciudades van tomando su forma de acuerdo a los que viven en ella, sus ocupantes moldean las ciudades y van llenando su alma con su esencia. Eres parte de árabes, italianos, franceses e ingleses, resultado que refleja un mosaico cultural tangible y perecedero en el tiempo. En ciertos lugares me han contado tantas historias que me atrapan. Tu mezcla es única y especial, algo así como el chocolate, que queda perfecto con muchos ingredientes. Pude sentir a Malta a través de sus olores, colores, sabores y suspiros, escuché y sentí su esencia. Tú tienes algo con lo que algunos solo pueden soñar: ¡pasión!; pasión que se ve en cada piedra y huella que dejaron todos los que vieron tu belleza y quedaron hechizados.

Me recordaste que hay personas y lugares que no cambian tal vez para no ser olvidadas o siempre ser recordadas, o tal vez si cambien pero mantienen su esencia vital, sus cambios son poco relevantes a través del tiempo. Gracias por manifestarte de la manera más especial, recorriéndote y explorándote; con solo mirarte algo cambió dentro de mí y pude mudar de aires para ser yo y no lo que quiero que los demás vean de mí. En ti reafirmé una de las frases que más me gustan y que se hizo parte de mi viaje, la misma versa así: “¡Viaja, en el camino te puedes encontrar con tu otro yo!”

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s